lunes, octubre 24, 2011

MINISTERIO DE DESARROLLO E INCLUSIÓN SOCIAL. Propuesta de líneas para su organización.

Con grandes expectativas la población ha recibido tanto la creación del ministerio de Desarrolllo e Inclusión Social, como la designación de su primera conductora, la prestigiada economista Carolina Trivelli.
De sus primeras declaraciones en los medios, se puede colegir que la prioridad que marcará la gestión de la ministra es la de atacar la pobreza en los segmentos más duros de nuestro país, el de la extrema pobreza, ubicada fundamentalmente en el sector rural andino y rural amazónico. Hecho que demuestra que no ha sido ninguna casualidad que se le haya elegido, considerando que la Sra. Trivelli goza de amplio conocimiento del desarrollo rural.
Las decisiones que se han tomado se encuentran claramente en el marco del objetivo de reducir la pobreza y acabar con la pobreza extrema. Fines sumamente importantes para el país. Empero, que no son totalmente prioritarios para la mayoría ciudadana, es decir que en el ámbito de la política no serán íntegramente rentables. El gobierno de Alan García redujo casi 20 puntos la pobreza monetaria, pero ello no le generó réditos políticos significativos.
Por el contrario, la propuesta de Ollanta Humala fue “DESARROLLO PARA TODOS”. El propio hecho que el nuevo ministerio tenga como primera denominación la de Desarrollo y que en su propia ley de creación se aclare que la referencia es al Desarrollo Social, marca la pauta del derrotero a seguir.
Pero Desarrollo Social, no es sólo superar la pobreza, el Desarrollo Social debe ser entendido como el proceso dinámico por el cual una Sociedad se encuentra en capacidad de resolver sus problemas sociales, a partir de la liberación y desenvolvimiento de las capacidades individuales y colectivas de sus integrantes. Desarrollar socialmente a un país implica que éste tome el control de la construcción de su propio destino.
Esa tarea no puede obedecer únicamente a la labor de un sector del Estado, ni del gobierno central tampoco. Implica la participación comprometida de todos los sectores sociales del gobierno central, así como de los gobiernos subnacionales, contando con el concurso activo de la empresa privada (responsabilidad social empresarial) y la sociedad civil.
A ello obedece que el ministerio de Desarrollo e Inclusión Social deba ser un ministerio rector y articulador del íntegro de la política social del Estado peruano. Es ésta la única manera de darle coherencia a la intervención social, sea ésta para combatir la pobreza, la delincuencia, la violencia o la drogadicción en el país, todos ellos problemas sociales sentidos por la ciudadanía. Ergo, el MIDIS no puede ser únicamente el ministerio de la lucha contra la pobreza, el desarrollo social es mucho más que eso.
Ciertamente, puede y debe promoverse que la primera prioridad sea la de acabar con la pobreza extrema, pero ello no significa que en las ciudades no se formulen y ejecuten políticas de desarrollo social. (¡El político nunca debe olvidarse de la gobernabilidad en su régimen!).
Por lo dicho , debe entenderse que el viceministerio de prestaciones sociales, debería abocarse al funcionamiento y articulación de los programas sociales, en tanto que el viceministerio de formulación y evaluación de políticas, a la articulación de las mismas entre los sectores sociales del Estado, planteando el eje tramitador de todas ellas, como es la persona y la sociedad en que se desenvuelve.
Estaremos vigilantes de que sea así.
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